Cada acción y cada decisión se toma implicando a los demás miembros de la comunidad. Desde el primer momento, RVA nos guió a través de su experiencia de vida en comunidad. Nuestra rutina incluía acciones comunes para la escuela en las que limpiábamos, arreglábamos o cocinábamos juntos.
Cada mes actuamos durante los fines de semana de obras para mejorar las infraestructuras o el entorno de la escuela.
Cambiar las rutinas de la vida individual hacia una vida basada en hábitos comunitarios puede ser especialmente difícil. Sin embargo, una de las mayores ventajas de esta vida en común es el intercambio multicultural que experimentamos en la escuela. Por un lado, RVA invita a la gente de San Vicente a participar en uno de los programas contra el cambio climático, lo que nos permite tener una imagen general de su cultura. Por otra parte, numerosas personas de otros países se unen también, con lo que acaban confluyendo muchas lenguas, culturas y creencias.






