{"id":123707,"date":"2022-10-05T20:23:31","date_gmt":"2022-10-06T00:23:31","guid":{"rendered":"https:\/\/richmondvale.org\/los-esclavos-y-la-esclavitud\/"},"modified":"2022-10-05T20:23:31","modified_gmt":"2022-10-06T00:23:31","slug":"los-esclavos-y-la-esclavitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/richmondvale.org\/es\/los-esclavos-y-la-esclavitud\/","title":{"rendered":"Los esclavos y la esclavitud"},"content":{"rendered":"<p>Hemos considerado las diferentes actitudes ante la esclavitud del Gobierno brit\u00e1nico, de los capitalistas brit\u00e1nicos, de los plantadores antillanos brit\u00e1nicos absentistas y de los humanitarios brit\u00e1nicos. Hemos seguido la batalla de la esclavitud en el pa\u00eds de origen. Sin embargo, ser\u00eda un grave error tratar la cuesti\u00f3n como si fuera una mera lucha metropolitana. El destino de las colonias estaba en juego, y los propios colonos se encontraban en una efervescencia que indicaba, reflejaba y reaccionaba ante los grandes acontecimientos de Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>En primer lugar estaban los <strong>plantadores blancos<\/strong>, que no s\u00f3lo ten\u00edan que tratar con el Parlamento brit\u00e1nico, sino tambi\u00e9n con los esclavos. En segundo lugar, estaba la <strong>gente libre de color<\/strong>. Y, en tercer lugar, estaban <strong>los propios esclavos<\/strong>. La mayor\u00eda de los escritores sobre este periodo los han ignorado. Los escritores hist\u00f3ricos modernos est\u00e1n despertando gradualmente a la distorsi\u00f3n, que es el resultado de esto. Al corregir esta deficiencia, corrigen un error que los plantadores y los funcionarios y pol\u00edticos brit\u00e1nicos de la \u00e9poca nunca cometieron.<\/p>\n<p>Primero, las macetas. En 1823, el gobierno brit\u00e1nico adopt\u00f3 una nueva pol\u00edtica de reforma hacia la esclavitud antillana. La pol\u00edtica deb\u00eda aplicarse, mediante \u00f3rdenes del consejo, en las colonias de la corona de Trinidad y Guayana Brit\u00e1nica; se esperaba que su \u00e9xito animara a las colonias aut\u00f3nomas a emularla espont\u00e1neamente. Las reformas inclu\u00edan: abolici\u00f3n del l\u00e1tigo; abolici\u00f3n del mercado dominical negro, dando al esclavo otro d\u00eda libre, para permitirle tiempo para la instrucci\u00f3n religiosa; prohibici\u00f3n de la flagelaci\u00f3n de las esclavas; manumisi\u00f3n obligatoria de los esclavos de campo y dom\u00e9sticos; libertad de las ni\u00f1as nacidas despu\u00e9s de 1823; admisibilidad de las pruebas de los esclavos en los tribunales de justicia; establecimiento de cajas de ahorro para los esclavos; jornada de nueve horas; y el nombramiento de un Protector de los Esclavos cuyo deber era, entre otras cosas, llevar un registro oficial de los castigos infligidos a los esclavos. No era emancipaci\u00f3n sino mejora, no revoluci\u00f3n sino evoluci\u00f3n. A la esclavitud la matar\u00eda la bondad.<\/p>\n<p>La respuesta de los plantadores, tanto en las colonias de la Corona como en las islas aut\u00f3nomas, fue una rotunda negativa a aprobar lo que consideraban \u00abun mero cat\u00e1logo de indulgencias para los negros\u00bb. Sab\u00edan que todas esas concesiones s\u00f3lo significaban m\u00e1s concesiones.<\/p>\n<p>Ni una sola recomendaci\u00f3n recibi\u00f3 la aprobaci\u00f3n un\u00e1nime de los plantadores antillanos. Se enfurecieron especialmente por la propuesta de prohibir la flagelaci\u00f3n de las esclavas y la abolici\u00f3n del mercado dominical de negros.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de los plantadores, era necesario castigar a las mujeres. Incluso en las sociedades civilizadas, argumentaban, algunas mujeres eran azotadas, como en las casas de correcci\u00f3n de Inglaterra. \u00abNuestras damas negras\u00bb, dijo el Sr. Hamden en la legislatura de Barbados, \u00abtienen m\u00e1s bien una tendencia al car\u00e1cter amaz\u00f3nico; y creo que sus maridos lamentar\u00edan mucho o\u00edr que son lugares fuera del alcance del castigo.<\/p>\n<p>En cuanto a la supresi\u00f3n del mercado dominical negro, Barbados se neg\u00f3 a ceder una sexta parte de sus ya reducidos ingresos. Jamaica replic\u00f3 que la \u00abpretensi\u00f3n de tener tiempo para los deberes religiosos\u00bb no har\u00eda sino fomentar la ociosidad entre los esclavos. Tan grande era la oposici\u00f3n de los plantadores que el gobernador consider\u00f3 muy imprudente cualquier intento de alteraci\u00f3n y no pudo ver otra alternativa que dejarla \u00aba la operaci\u00f3n del tiempo y ese cambio de circunstancias y opiniones que est\u00e1 conduciendo lenta pero seguramente a la mejora de los h\u00e1bitos y modales de los esclavos.\u00bb Era un hecho cierto e importante que, con el tiempo, el mero contacto con la civilizaci\u00f3n mejoraba al esclavo, pero \u00e9ste no estaba de humor para la inevitabilidad del gradualismo.<\/p>\n<p>El l\u00e1tigo, argumentaban los plantadores, era necesario si se quer\u00eda mantener la disciplina. Abolirla, \u00aby entonces adi\u00f3s a toda paz y conformaci\u00f3n en las plantaciones\u00bb. Un plantador de Trinidad calific\u00f3 de \u00abinvasi\u00f3n de la propiedad m\u00e1s injusta y opresiva\u00bb insistir en una jornada de nueve horas para los esclavos adultos en las Indias Occidentales, mientras que el propietario de una f\u00e1brica inglesa pod\u00eda extraer doce horas de trabajo de los ni\u00f1os en un ambiente caldeado y enfermizo. En Jamaica, el proyecto de ley para admitir pruebas de esclavos suscit\u00f3 un gran y violento clamor, y fue rechazado en segunda lectura por una mayor\u00eda de treinta y seis contra uno.<\/p>\n<p>La Asamblea de la isla pospuso la cl\u00e1usula de las cajas de ahorros a una futura sesi\u00f3n, y el gobernador ni siquiera se atrevi\u00f3 a mencionar la cuesti\u00f3n de la libertad de las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>La legislatura de la Guayana Brit\u00e1nica decidi\u00f3 que, \u00absi se va a adoptar el principio de manumisi\u00f3n invito domino, es m\u00e1s por su coherencia y por los intereses de sus electores que se haga por ellos que por ellos\u00bb. \u00bb En Trinidad el n\u00famero de manumisiones disminuy\u00f3 considerablemente, mientras que las tasaciones para la manumisi\u00f3n aumentaron s\u00fabitamente: la posibilidad de que los tasadores jurados pronunciaran una decisi\u00f3n injusta, \u00bb confes\u00f3 Stephen, \u00bb no estaba contemplada y no est\u00e1 prevista.\u00bb Un director de Trinidad hablaba de \u00ablas tontas \u00f3rdenes del consejo\u00bb y, al registrar los castigos, recurr\u00eda a un lenguaje impropio de su responsabilidad e insultante para los redactores de la legislaci\u00f3n. El cargo de Protector de los Esclavos en la Guayana Brit\u00e1nica era un \u00abdelirio\u00bb: \u00abNo hay protecci\u00f3n para la Poblaci\u00f3n Esclava\u00bb, escribi\u00f3 el titular en 1832, \u00absoy desesperadamente impopular&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Los plantadores antillanos no s\u00f3lo cuestionaron las propuestas concretas del Gobierno brit\u00e1nico. Tambi\u00e9n desafiaron el derecho del parlamento imperial a legislar sobre sus asuntos internos y emitieron \u00abmandatos arbitrarios&#8230; tan positivos e incondicionales en cuanto a la materia, y tan precisos y perentorios en cuanto al tiempo\u00bb. \u00abDesde Barbados, el gobernador inform\u00f3 de que cualquier intento de dictado provocaba irritaci\u00f3n y oposici\u00f3n instant\u00e1neas. La incoherencia de los propietarios de esclavos hablando de derechos y libertades fue desestimada como \u00abel clamor de la ignorancia\u00bb. Busquen en la historia, expuso Hamden, \u00aball\u00ed encontrar\u00e1n que ninguna naci\u00f3n en el mundo ha sido m\u00e1s celosa de sus libertades que aquellas entre las que exist\u00eda la instituci\u00f3n de la esclavitud\u00bb.<\/p>\n<p>En Jamaica, el entusiasmo alcanz\u00f3 su punto \u00e1lgido. La Asamblea jur\u00f3 que \u00abnunca har\u00eda una renuncia deliberada a sus derechos indudables y reconocidos\u00bb legislando en la forma prescrita \u00absobre un tema de mera regulaci\u00f3n municipal y pol\u00edtica interna\u00bb. Si el Parlamento brit\u00e1nico deb\u00eda elaborar leyes para Jamaica, deb\u00eda ejercer esa prerrogativa sin un socio.<\/p>\n<p>La doctrina del poder trascendental del parlamento imperial fue declarada subversiva de sus derechos y peligrosa para sus vidas y propiedades. Seg\u00fan el gobernador, \u00ablos indudables derechos del Parlamento brit\u00e1nico han sido negados de forma gratuita y repetida, \u00aby\u00bb a menos que la arrogancia de tales pretensiones sea efectivamente frenada, la autoridad de Su Majestad en esta colonia existir\u00e1 s\u00f3lo de nombre.\u00bb<\/p>\n<p>Dos diputados jamaicanos, enviados a Inglaterra en 1832 para exponer sus quejas ante las autoridades del pa\u00eds, pusieron al descubierto los arcana imperii: \u00abNo debemos m\u00e1s lealtad a los habitantes de Gran Breta\u00f1a que la que debemos a nuestros hermanos colonos de Canad\u00e1&#8230;. no reconocemos ni por un momento que Jamaica pueda ser citada ante el tribunal de la opini\u00f3n inglesa para defender sus leyes y costumbres\u00bb. Un miembro de la asamblea isle\u00f1a fue m\u00e1s all\u00e1: \u00aben cuanto al rey de Inglaterra\u00bb, pregunt\u00f3, \u00ab\u00bfqu\u00e9 derecho me gustar\u00eda saber que tiene sobre Jamaica, salvo que se la rob\u00f3 a Espa\u00f1a?\u00bb.<\/p>\n<p>Un antillano en el Parlamento record\u00f3 al pueblo brit\u00e1nico que \u00abpor persistir en la cuesti\u00f3n del derecho perdimos Am\u00e9rica\u00bb. Se hablaba mucho de secesi\u00f3n. El gobierno nacional fue advertido de que exist\u00eda una comunicaci\u00f3n constante en Jamaica con individuos en los Estados Unidos, y que algunos plantadores hab\u00edan tanteado al Gobierno de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El gabinete se tom\u00f3 el asunto lo suficientemente en serio como para interrogar al gobernador al respecto. \u00bfNo se hab\u00eda ofrecido Saint Dominigue, en circunstancias similares, a Gran Breta\u00f1a?<\/p>\n<p>Era algo m\u00e1s que el lenguaje de hombres desesperados o un desprecio insensato de la \u00abtemplada pero autorizada admonici\u00f3n\u00bb de las autoridades imperiales. Fue una lecci\u00f3n no tanto para el p\u00fablico de Gran Breta\u00f1a como para los esclavos de las Indias Occidentales. Si el gobernador de Jamaica encontr\u00f3 en los plantadores \u00abuna mayor reticencia a desprenderse del poder sobre el esclavo de lo que cabr\u00eda esperar en la \u00e9poca actual\u00bb, es obvio c\u00f3mo la recalcitrancia de la plantocracia aparec\u00eda ante los salvos.<\/p>\n<p>Los negros, menos que nadie, pod\u00edan olvidar que, en palabras del gobernador de Barbados, \u00abel amor al poder de estos plantadores sobre los pobres negros, cada uno en su peque\u00f1o dominio azucarero, ha encontrado un obst\u00e1culo tan grande para la libertad como el amor a su trabajo.\u00bb<\/p>\n<p><em>La emancipaci\u00f3n no vendr\u00eda de los plantadores, sino a pesar de los plantadores.<\/em><\/p>\n<p>Mientras los blancos tramaban traiciones y hablaban de secesi\u00f3n, la gente libre de color se manten\u00eda firmemente leal. Deploraron \u00abuna disoluci\u00f3n de los lazos que nos unen a la Madre Patria como la mayor calamidad que podr\u00eda ocurrirnos a nosotros mismos y a nuestra posteridad\u00bb. Para su gran cr\u00e9dito, el gobernador de Trinidad inform\u00f3 que no hab\u00edan participado en esas reuniones \u00aben las que se han tomado tantas molestias para sembrar la semilla del descontento en la colonia, tanto entre la poblaci\u00f3n libre como entre la esclava.\u00bb Mientras los blancos se negaban a ocupar cargos, los mulatos insist\u00edan en su derecho a la funci\u00f3n p\u00fablica. Eran leales no por virtud inherente, sino porque eran demasiado d\u00e9biles para conseguir sus derechos por s\u00ed mismos y no ve\u00edan ninguna perspectiva de emancipaci\u00f3n si no era a trav\u00e9s del gobierno brit\u00e1nico. Adem\u00e1s, los gobiernos locales, en la medida en que intentaban llevar a cabo la pol\u00edtica de los antimonopolistas, ten\u00edan que apoyarse en ellos. En Barbados, escribi\u00f3 el gobernador, la balanza del refinamiento, la moral, la educaci\u00f3n y la energ\u00eda estaba del lado de los mulatos, mientras que los blancos no tienen m\u00e1s que viejos derechos y prejuicios para mantener su posici\u00f3n antiliberal. \u00abVer\u00e1n\u00bb, aconsej\u00f3 al gobierno local, \u00abuna gran pol\u00edtica en las circunstancias actuales al traer a estas castas. Son una raza sobria, activa, en\u00e9rgica y leal; y yo podr\u00eda contar igualmente con ellas en caso de necesidad, contra los esclavos o la milicia blanca.\u00bb<\/p>\n<p><em>Sin embargo, contrariamente a la creencia popular e incluso erudita, a medida que se agravaba la crisis pol\u00edtica en Gran Breta\u00f1a, la fuerza social m\u00e1s din\u00e1mica y poderosa en las colonias era el propio esclavo.<\/em><\/p>\n<p>Este aspecto del problema antillano ha sido estudiadamente ignorado, como si los esclavos, al convertirse en instrumentos de producci\u00f3n, pasaran por hombres s\u00f3lo en este cat\u00e1logo. El plantador consideraba la esclavitud eterna, ordenada por Dios, y se esforzaba por justificarla con citas de las Escrituras. No hab\u00eda raz\u00f3n para que el esclavo pensara lo mismo. Tom\u00f3 las mismas escrituras y las adapt\u00f3 a sus propios prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p><em>A la coacci\u00f3n y el castigo respondi\u00f3 con indolencia, sabotaje y revuelta. La mayor parte del tiempo se limitaba a estar lo m\u00e1s ocioso posible. Esa era su forma habitual de resistencia: pasiva. La docilidad del esclavo negro es un mito.<\/em><\/p>\n<p>Los cimarrones de Jamaica y los negros de los matorrales de la Guayana Brit\u00e1nica eran esclavos fugitivos que hab\u00edan obtenido tratados del Gobierno brit\u00e1nico y viv\u00edan de forma independiente en sus refugios de la selva. Para los esclavos de las Indias Occidentales brit\u00e1nicas eran un ejemplo de c\u00f3mo se pod\u00eda alcanzar la libertad.<\/p>\n<p><em>La exitosa revuelta de los esclavos en Saint Domingue marc\u00f3 un hito en la historia de la esclavitud en el Nuevo Mundo, y despu\u00e9s de 1804, cuando se estableci\u00f3 la rep\u00fablica independiente de Hait\u00ed, todos los propietarios de esclavos blancos, en Jamaica, Cuba o Texas, viv\u00edan con el temor de otro Toussaint L&#8217;Ouverture.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_119699\" aria-describedby=\"caption-attachment-119699\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-119699\" src=\"https:\/\/richmondvale.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/painting-name.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1600\"><figcaption id=\"caption-attachment-119699\" class=\"wp-caption-text\">Los esclavos, sin embargo, no estaban dispuestos a esperar a que la libertad les llegara como una dispensa de lo alto.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es inconcebible a priori que la dislocaci\u00f3n econ\u00f3mica y las grandes agitaciones que sacudieron a millones en Gran Breta\u00f1a pudieran haber pasado sin efecto sobre los propios esclavos y la relaci\u00f3n de los plantadores con los esclavos. La presi\u00f3n de los capitalistas brit\u00e1nicos sobre los plantadores de az\u00facar se vio agravada por la de los esclavos de las colonias. En comunidades como las Indias Occidentales, como escribi\u00f3 el gobernador de Barbados, \u00abla mente p\u00fablica est\u00e1 siempre temblorosamente viva ante los peligros de insurrecci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>No era ni mucho menos tan est\u00fapido como su amo lo cre\u00eda y como los historiadores posteriores lo han imaginado, el esclavo estaba atento a lo que le rodeaba y muy interesado en las discusiones sobre su destino. \u00abNada\u00bb, escribi\u00f3 el gobernador de la Guayana Brit\u00e1nica en 1830, \u00abpuede ser m\u00e1s agudamente observador que los esclavos de todo lo que afecta a sus intereses\u00bb.<\/p>\n<p>Los plantadores discutieron abiertamente la cuesti\u00f3n de la esclavitud en presencia de las mismas personas cuyo futuro se estaba considerando. \u00abSi se consienten las turbulentas reuniones que se celebran aqu\u00ed entre los propietarios\u00bb, escribi\u00f3 el gobernador de Trinidad en 1832, \u00abnada de lo que pueda ocurrir ser\u00e1 motivo de sorpresa&#8230;\u00bb. La prensa local se sum\u00f3 al material inflamable. Un peri\u00f3dico de Trinidad calific\u00f3 la orden del consejo de \u00abvillana\u00bb otro habl\u00f3 de \u00ablas rid\u00edculas disposiciones del ruinoso C\u00f3digo Noir\u00bb.<\/p>\n<p>Un juez se neg\u00f3 a participar en ning\u00fan juicio derivado de la orden del consejo y abandon\u00f3 el tribunal. Se ha culpado a los plantadores de esta actitud imprudente. Pero no pudieron evitarlo. Es una caracter\u00edstica de todas las crisis sociales profundas. Antes de la Revoluci\u00f3n Francesa, la corte y la aristocracia francesas discut\u00edan sobre Voltaire y Rousseau no s\u00f3lo libremente sino, en ciertos \u00e1mbitos, con verdadero aprecio intelectual. El comportamiento arrogante y el lenguaje destemplado de los plantadores, sin embargo, s\u00f3lo sirvieron para inflamar los \u00e1nimos de los ya inquietos esclavos.<\/p>\n<p>El consenso de opini\u00f3n entre los esclavos, cada vez que surg\u00eda un nuevo debate o se anunciaba una nueva pol\u00edtica, era que la emancipaci\u00f3n se hab\u00eda aprobado en Inglaterra pero sus amos la reten\u00edan. El gobernador de Jamaica inform\u00f3 en 1807 que la abolici\u00f3n de la trata de esclavos era interpretada por los esclavos como \u00abnada menos que su emancipaci\u00f3n general\u00bb. En 1816, el Parlamento brit\u00e1nico aprob\u00f3 una ley que hac\u00eda obligatorio el registro de todos los esclavos, para evitar el contrabando, en violaci\u00f3n de las leyes de abolici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los esclavos en Jamaica ten\u00edan la impresi\u00f3n de que el proyecto de ley \u00abcontempla algunas disposiciones a su favor que la Asamblea aqu\u00ed apoyada por los habitantes en general est\u00e1n deseosos de retener\u00bb, y los plantadores tuvieron que recomendar una declaraci\u00f3n parlamentaria de que la emancipaci\u00f3n nunca fue contemplada. Un malentendido similar prevalec\u00eda entre los esclavos de Trinidad y Barbados.<\/p>\n<p>En todas las Antillas los esclavos preguntaban: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 Bacchra no hace lo que el Rey le pide?\u00bb. Tan arraigada estaba en la mente de los esclavos la idea de que el gobierno nacional pretend\u00eda hacerles alg\u00fan gran beneficio en oposici\u00f3n a sus amos, que aprovechaban con avidez cualquier circunstancia insignificante para confirmarlo. Cada cambio de gobernador era interpretado por ellos como una emancipaci\u00f3n. La llegada de D&#8217;Urban a la Guayana Brit\u00e1nica en 1824 fue interpretada por los esclavos como \u00abalgo interesante para sus perspectivas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl gobernador de Trinidad se fue de permiso en 1831; los negros ten\u00edan entendido que \u00abiba a lograr la emancipaci\u00f3n de todos los esclavos\u00bb. La llegada de Mulgrave a Jamaica en 1832 cre\u00f3 gran expectaci\u00f3n. En una revista cerca de Kingston fue seguido por un n\u00famero de esclavos mayor que el que jam\u00e1s se hab\u00eda reunido en la isla, todos con una idea en la cabeza: que hab\u00eda \u00absalido con la emancipaci\u00f3n en el bolsillo\u00bb.<\/p>\n<p>El nombramiento de Smith como gobernador de Barbados en 1833 fue entendido por los esclavos como una emancipaci\u00f3n general. Su llegada a la isla dio lugar a un n\u00famero considerable de deserciones de plantaciones lejanas a Bridgetown \u00abpara averiguar si el Gobernador hab\u00eda sacado la libertad o no\u00bb.<\/p>\n<p><em>Los esclavos, sin embargo, no estaban dispuestos a esperar a que la libertad les llegara como una dispensa de lo alto.<\/em><\/p>\n<p>La frecuencia e intensidad de las revueltas de esclavos despu\u00e9s de 1800 reflejan las crecientes tensiones, que reverberaban en los salones se\u00f1oriales de Westminster. En 1808 estalla una revuelta de esclavos en la Guayana Brit\u00e1nica. La revuelta fue traicionada y los cabecillas detenidos. Estaban formados por \u00ablos cocheros, comerciantes y otros esclavos m\u00e1s sensatos de las haciendas\u00bb, es decir, no los peones del campo, sino los esclavos que se encontraban en una situaci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda y eran mejor tratados. Del mismo modo, un rebelde que se suicid\u00f3 en Jamaica en 1824 admiti\u00f3 abiertamente que su amo era amable e indulgente, pero defendi\u00f3 su acci\u00f3n alegando que la libertad en vida s\u00f3lo se la hab\u00eda negado su amo. Era una se\u00f1al de peligro. Toussaint L&#8217;Ouverture, en Saint Domingue, hab\u00eda sido cochero de confianza de los esclavos.<\/p>\n<p>En 1816 lleg\u00f3 el turno de Barbados. Fue un duro golpe para los plantadores de Barbados, que se jactaban de que el buen trato dispensado a los esclavos \u00abhabr\u00eda impedido que recurrieran a la violencia para establecer una reivindicaci\u00f3n de derecho natural que, por una larga costumbre sancionada por la ley, se hab\u00eda negado a reconocer hasta entonces\u00bb.<\/p>\n<p>Los rebeldes, al ser interrogados, negaron expl\u00edcitamente que los malos tratos fueran la causa. \u00abSin embargo, sosten\u00edan con firmeza\u00bb, as\u00ed escribi\u00f3 el comandante de las tropas al gobernador, \u00abque la isla les pertenec\u00eda a ellos y no a los hombres blancos, a quienes se propon\u00edan destruir, reserv\u00e1ndose las hembras.\u00bb La revuelta cogi\u00f3 desprevenidos a los plantadores, y s\u00f3lo su estallido prematuro, como consecuencia de la intoxicaci\u00f3n de uno de los rebeldes, impidi\u00f3 que se extendiera por toda la isla.<\/p>\n<p>Los plantadores jamaicanos no pod\u00edan ver en la revuelta m\u00e1s que \u00ablos primeros frutos de los planes visionarios de unos cuantos te\u00f3ricos filantr\u00f3picos exaltados, declamadores ignorantes y fan\u00e1ticos intolerantes\u00bb. Lo \u00fanico que se les ocurri\u00f3 fue solicitar urgentemente al gobernador que hiciera volver a Inglaterra a un destacamento que hab\u00eda zarpado unos d\u00edas antes y que detuviera al resto del regimiento en Jamaica.<\/p>\n<p>Pero la tensi\u00f3n aumentaba r\u00e1pidamente. Guayana Brit\u00e1nica en 1808, Barbados en 1816. En 1823, la Guayana Brit\u00e1nica arde por segunda vez. Cincuenta plantaciones se rebelaron, abarcando una poblaci\u00f3n de 12.000 habitantes. Tambi\u00e9n en este caso la revuelta fue planeada tan cuidadosa y secretamente que cogi\u00f3 desprevenidos a los plantadores. Los esclavos exig\u00edan la emancipaci\u00f3n incondicional. El gobernador discuti\u00f3 con ellos: deben ir poco a poco y no precipitarse. Los esclavos escucharon con frialdad. \u00abEstas cosas que dec\u00edan no les serv\u00edan de consuelo, que Dios los hab\u00eda hecho de la misma carne y sangre que los blancos, que estaban cansados de ser esclavos de ellos, que deb\u00edan ser libres y que no trabajar\u00edan m\u00e1s.<\/p>\n<p>El gobernador les asegur\u00f3 que \u00absi con una conducta pac\u00edfica merec\u00edan el favor de Su Majestad, ver\u00edan mejorada sustancial aunque gradualmente su suerte, pero declararon que ser\u00edan libres.\u00bb Siguieron las severidades habituales, la revuelta fue sofocada, los plantadores lo celebraron y siguieron su camino, sin hacer caso. Su \u00fanica preocupaci\u00f3n era la continuaci\u00f3n de la ley marcial que se hab\u00eda declarado.<\/p>\n<p>\u00abAhora que la bola ha empezado a rodar\u00bb, escribi\u00f3 confidencialmente el gobernador de Barbados al Secretario de Estado para las Colonias cuando conoci\u00f3 la noticia de la revuelta de Guayana, \u00abnadie puede decir cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se detendr\u00e1\u00bb. Al a\u00f1o siguiente, los esclavos de dos plantaciones de la parroquia de Hanover, en Jamaica, se rebelaron. La revuelta fue localizada y reprimida por una gran fuerza militar y los cabecillas ejecutados. Sin embargo, a duras penas se pudo impedir que los esclavos interfirieran en la ejecuci\u00f3n. Adem\u00e1s, los hombres ejecutados, escribi\u00f3 el gobernador, \u00abestaban plenamente impresionados con la creencia de que ten\u00edan derecho a su libertad y que la causa que hab\u00edan abrazado era justa y en reivindicaci\u00f3n de sus propios derechos.\u00bb<\/p>\n<p>Seg\u00fan uno de los l\u00edderes, la revuelta no hab\u00eda sido sometida, \u00abla guerra no hab\u00eda hecho m\u00e1s que empezar\u00bb.<\/p>\n<p>Se restableci\u00f3 la calma exterior en la Guayana Brit\u00e1nica y en Jamaica, pero los negros segu\u00edan inquietos. \u00abEl esp\u00edritu de descontento es cualquier cosa menos extinto\u00bb, escribi\u00f3 el gobernador de la Guayana Brit\u00e1nica, \u00abest\u00e1 vivo como si estuviera bajo sus cenizas, y la mente negra aunque no da ninguna indicaci\u00f3n marcada de maldad a aquellos que no est\u00e1n acostumbrados a observarla, todav\u00eda est\u00e1 agitada, celosa y desconfiada.\u00bb El gobernador advirti\u00f3 que no se demorara m\u00e1s, no s\u00f3lo por el bien de la humanidad intr\u00ednseca y la pol\u00edtica de la medida, sino para que cesaran las expectativas y conjeturas y se liberara a los negros de esa ansiedad febril que continuar\u00eda agit\u00e1ndolos, hasta que la cuesti\u00f3n quedara definitivamente resuelta. Ning\u00fan estado de la mente negra era tan peligroso como el de la expectativa indefinida y vaga.<\/p>\n<p>Esto ocurri\u00f3 en 1821. Siete a\u00f1os despu\u00e9s, segu\u00edan las mismas discusiones sobre la propiedad, las indemnizaciones y los derechos adquiridos. En 1831, los esclavos tomaron cartas en el asunto. En Antigua se desarrolla un movimiento insurreccional. El gobernador de Barbados tuvo que enviar refuerzos. En la propia Barbados prevaleci\u00f3 la idea de que el Rey hab\u00eda concedido la emancipaci\u00f3n, pero el gobernador estaba reteniendo la bendici\u00f3n, mientras que se extendi\u00f3 el rumor de que, en caso de insurrecci\u00f3n, las tropas del Rey hab\u00edan recibido la orden positiva de no disparar contra los esclavos.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax lleg\u00f3 con una revuelta en Jamaica durante las vacaciones de Navidad. Jamaica era la colonia antillana brit\u00e1nica m\u00e1s grande e importante, y contaba con m\u00e1s de la mitad de los esclavos de todas las Antillas Brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Con Jamaica ardiendo, nada pod\u00eda impedir que las llamas se propagaran. Una \u00abinsurrecci\u00f3n extensa y destructiva\u00bb estall\u00f3 entre los esclavos del distrito occidental. La insurrecci\u00f3n, inform\u00f3 el gobernador, \u00abno fue ocasionada por ning\u00fan agravio repentino o causa inmediata de descontento, hab\u00eda sido largamente concertada y en diferentes per\u00edodos aplazada.\u00bb Los jefes eran esclavos empleados en situaciones de m\u00e1xima confianza, que, por consiguiente, estaban exentos de trabajos forzados. \u00abEn su posici\u00f3n, motivos no menos fuertes que los que parecen haberles movido -el deseo de lograr su libertad y, en algunos casos, de poseer los bienes pertenecientes a sus amos- podr\u00edan haber influido en su conducta.\u00bb<\/p>\n<p>Los plantadores antillanos, sin embargo, no vieron en estas revueltas de esclavos m\u00e1s que una oportunidad de avergonzar a su madre patria y a los humanitarios. Desde Trinidad, el gobernador escribi\u00f3 lo siguiente en 1832: \u00ab&#8230;. la isla, en lo que concierne a los esclavos, es bastante tranquila y muy f\u00e1cilmente podr\u00eda mantenerse as\u00ed si tal fuera el deseo de quienes deber\u00edan guiar sus esfuerzos en este sentido&#8230; casi parecer\u00eda que los motivos que impulsan a algunas personas importantes aqu\u00ed son llevar al Gobierno a abandonar sus principios, aun a riesgo de excitar a los esclavos a la insurrecci\u00f3n. \u00bb<\/p>\n<p>El gobernador de Jamaica se encontr\u00f3 con la misma situaci\u00f3n: \u00abNo hay duda de que habr\u00eda quienes fueran lo bastante cortos de vista como para disfrutar por el momento de cualquier disturbio por parte de los negros derivado de una decepci\u00f3n que estas personas desesperadas de sus propias perspectivas considerar\u00edan como un cierto consuelo por el hecho de que supusiera una situaci\u00f3n embarazosa para el Gobierno brit\u00e1nico.\u00bb El plantador antillano, en palabras de Daniel O&#8217;Connell, segu\u00eda sentado, \u00absucio y enfangado sobre un polvor\u00edn, del que no quer\u00eda alejarse, y tem\u00eda cada hora que el esclavo le aplicara una antorcha\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el conflicto hab\u00eda abandonado el escenario de la discusi\u00f3n pol\u00edtica abstracta sobre los esclavos como propiedad y las medidas pol\u00edticas. Se hab\u00eda traducido en los deseos apasionados de la gente. \u00abLa cuesti\u00f3n\u00bb, escribi\u00f3 un jamaicano al gobernador, \u00abno se dejar\u00e1 al arbitrio de una larga discusi\u00f3n airada entre el Gobierno y el plantador.<\/p>\n<p>Al propio esclavo se le ha ense\u00f1ado que hay un tercero, y ese tercero es \u00e9l mismo. Conoce su fuerza y har\u00e1 valer su derecho a la libertad. Incluso en este momento, impert\u00e9rrito por el fracaso tard\u00edo, discute las cuestiones con una determinaci\u00f3n fija.\u00bb<\/p>\n<p>Desde Barbados, el gobernador hizo hincapi\u00e9 en la \u00abdoble crueldad\u00bb del suspense: paralizaba los esfuerzos de los plantadores y llevaba a los esclavos, que se hab\u00edan mantenido en a\u00f1os de esperanza y expectaci\u00f3n, a una hosca desesperaci\u00f3n. Nada podr\u00eda ser m\u00e1s malicioso, advirti\u00f3, que hacer creer a los esclavos, de sesi\u00f3n en sesi\u00f3n, que su libertad estaba pr\u00f3xima. Era muy deseable, escribi\u00f3 quince d\u00edas m\u00e1s tarde, que \u00abel estado de este infeliz pueblo fuera pronto considerado y decidido por las Autoridades del Interior, porque el estado de enga\u00f1o en el que est\u00e1n trabajando los hace odiosos a sus due\u00f1os y en algunos casos aumenta la inevitable miseria de su condici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En 1833, por tanto, las alternativas estaban claras: emancipaci\u00f3n desde arriba o emancipaci\u00f3n desde abajo.<\/p>\n<p>Pero EMANCIPACI\u00d3N.<\/p>\n<p>El cambio econ\u00f3mico, la decadencia de los monopolistas, el desarrollo del capitalismo, la agitaci\u00f3n humanitaria en las iglesias brit\u00e1nicas, las peroratas contendientes en los salones del Parlamento, hab\u00edan alcanzado ahora su culminaci\u00f3n en la determinaci\u00f3n de los propios esclavos de ser libres. Los negros hab\u00edan sido estimulados hacia la libertad por el desarrollo de la propia riqueza que su trabajo hab\u00eda creado.<\/p>\n<p><strong>Capitalismo y esclavitud, de Eric William<\/strong>, se public\u00f3 en 1944. Se convirti\u00f3 en la base de muchos estudios futuros sobre el imperialismo y el desarrollo econ\u00f3mico. El difunto Eric Williams fue Primer Ministro de Trinidad y Tobago desde 1961 hasta su muerte en 1981. Cap\u00edtulo 12, p\u00e1gina 197: Los esclavos y la esclavitud<\/p>\n<h3>Movimientos de resistencia en todo el Caribe:<\/h3>\n<p><strong>Los cimarrones en Jamaica:<\/strong><\/p>\n<div class=\"youtube video-container wp-embed\"><iframe title=\"The Jamaican Maroons\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/-US3_OxhEsk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p><strong>Los garifunas en San Vicente y las Granadinas:<\/strong><\/p>\n<div class=\"youtube video-container wp-embed\"><iframe title=\"Yurumein (Homeland) - New Day Films - Anthropology - Human Rights\" width=\"800\" height=\"600\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/yLJUhwJIC1g?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>http:\/\/newday.com\/<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-119695\" src=\"https:\/\/richmondvale.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Garifuna.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"630\"><\/p>\n<p><strong>Honduras Brit\u00e1nica ahora Belice donde el pueblo Garifuna<\/strong><br \/>\n<strong>fueron llevados por los colonizadores brit\u00e1nicos:<\/strong><\/p>\n<div class=\"youtube video-container wp-embed\"><iframe title=\"(Yurumein) Garifuna Settlement Day #Garifuna #Culture\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/i2Zla1JeciQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Revoluci\u00f3n Haitiana &#8211; Toussaint Louverture<\/strong><\/p>\n<div class=\"youtube video-container wp-embed\"><iframe title=\"Toussaint L Ouverture\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/mJLezjuqnIg?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<div class=\"youtube video-container wp-embed\"><iframe title=\"Egalit\u00e9 for All: Toussaint Louverture and the Haitian Revolution\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/yvpRpYIZXow?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos considerado las diferentes actitudes ante la esclavitud del Gobierno brit\u00e1nico, de los capitalistas brit\u00e1nicos, de los plantadores antillanos brit\u00e1nicos absentistas y de los humanitarios brit\u00e1nicos. 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